Está disponible la Ficha de mi tesis en Historia con el correspondiente resumen y aquí la propia Tesis. Gracias #UBA #FiloDigital

También mi Tesis de Licenciatura en Bibliotecología. Gracias #UNMdP #Humadoc

Mi canal de Youtube Héctor Cincuentenario; mi cuenta de twitter @hectorotero Aquí con Felipe Pigna; mi blog sobre Series de Sci-Fi Ficción Científica ; mis libros en Amazon, incluyendo Aguada, el nacimiento de un guerrero; algunos intentos literarios en mi cuenta de Novelistik.

Desde mi adolescencia y el remoto siglo pasado, Mi vida como fan de Boy George y su Facebook actual #BoyGeorge. Y desde mucho más atrás, mi árbol genealógico. Desde la prehistoria de la www, mi primera webpage. Curiosidad: una apuesta con mi amigo AFAFdB acerca de la conquista de Marte.

Hector en las sierras

Una chica en New York

Publicado: 26 julio, 2017 en Sin categoría

Blog de mi hija Sofía

Final Feliz

Al llegar a New York Madonna subió a un taxi y le indicó al chofer “Lléveme al centro de todo”. La llevó a Times Square.

Una chica en New York es como un niño en una juguetería, un obeso en Mc Donalds o un ludópata en Las Vegas. Ni hablar si se miró las seis temporadas completas de Glee, tomó clases de tap, consumió una copiosa cantidad de musicales, o simplemente recuerda la película New Year´s Eve. 

Una chica en New York abre los ojos y los vuelve a cerrar porque no puede creer que por fin está allí. Camina por la Gran Manzana por primera vez y se queda flotando un instante, porque no sólo la ve, sino que la siente, la saborea, la escucha, la huele, la recuerda de sus más felices fantasías. La fotografía con su cámara más fiel: el alma, para volver a ella cuando lo…

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El Viajero Invernal

Publicado: 4 marzo, 2017 en Sin categoría

p1050410Comparto el link al blog sobre mi viaje a España, El Viajero Invernal, complementario a mi cuenta de instagram @elviajeroinvernal

El esperpento* argentino

Publicado: 11 diciembre, 2016 en Sin categoría

“Es que cuando una clase domina una nación, el interés nacional percibido se vuelve tan importante como los intereses objetivos de clase.” Dante Caputo, en “El programa comunista de Julio Argentino Roca”

La situación suscitada en torno al impuesto a las ganancias se ha transformado en el suceso político del año 2016. Como en tantas otras ocasiones, incluso en la vida privada, la discusión excede el tema específico y muestra una compleja trama de intereses cruzados, ajenos a un contribuyente del común. Nos deja con esa incómoda sensación en la que nos preguntamos: ¿de qué se está hablando aquí en realidad? La respuesta es obvia, la puja por el ingreso. Pero mejor hagamos un poco de historia…

Como sabemos, los EE.UU. creen tener un destino manifiesto que han alcanzado largamente durante el siglo pasado; de algún modo nosotros nos apropiamos de esa idea y la reflejamos en un espejo cóncavo, posiblemente culpa de la generación del ’80, donde Roca (por encima de las facciones) podía apoyar la inmigración y la sarmientina ley 1420 con el objetivo de poblar un país y educarlo, aunque después eso le estallara electoralmente en 1916 y alejara a su clase definitivamente de la propiedad del estado en 1943.

El problema no es que la Argentina tenga Dueños o que el siniestro Círculo Rojo trame sus miserabilidades a nuestras espaldas. Nuestra tragedia es que esta dirigencia se la pase pulseando cortoplacistamente por porciones cada vez más magras de la torta (digamos mejor, del alfajor) debido a su propia mediocridad. Ya sé, posiblemente la clase un cuarto a la que pertenezco no lo haría mejor, pero tengo la ventaja de que nunca lo sabremos en realidad.

La fracción de clase que se ha reapropiado temporariamente del Estado (esta vez no desde el golpe de estado ni camuflada en el menemismo, sino dolorosamente por la vía electoral) impuso un “Esquema Festilindo” que creo es bueno que se haya derrumbado con el Ganancias Affaire, donde muestran los dientes y las uñas. A decir verdad, la Cadena de la Felicidad y la apariencia Zen era insultante para la inteligencia de todos, tanto para sus votantes como para los que no lo hicimos.

El gobierno business friendly/market oriented de los CEOs era lo que muchos adelantaron (yo no, porque soy un optimista nato y me gusta otorgar el beneficio de la duda); sólo eso. La mayoría, de ciudadanos-consumidores pasamos a ser ciudadanos-empleados (los que tenemos suerte de tener trabajo, naturalmente). Somos testigos (y parte) de una redistribución brutal del ingreso a favor de sectores concentrados.

Podría intentar un análisis de todo lo que se ha escrito y que he leído respecto a este debate, pero me parece ocioso y redundante. Lo único que quiero decir es que en los países que dicen tomar como modelo históricamente el pagar impuestos equivale efectivamente a algo (taxation = representation) y que si, por ejemplo se paga como en países escandinavos, los servicios y la seguridad que se obtienen a cambio no son similares a los de Burkina Faso (como nos sucede aquí).

Creo que lo más divertido de analizar a este gobierno no es que se lo puede correr por izquierda, sino también por derecha. Déficit fiscal, inflación, recesión, endeudamiento. Ciertamente les pagamos impuestos para que administren e incrementen este desaguisado, no para que lo solucionen. Sin haber sido nunca “K”, lamento sus desprolijidades, crispaciones y corrupciones varias, porque esto (espero equivocarme) va hacia un nuevo “más de lo mismo” y “que se vayan todos”.

El traje nuevo del emperador hecho jirones; el rey desnudo. Quien lo vote en 2017 no podrá aducir ni desconocimiento ni pudor.

*Sostiene la RAE en relación a una de las acepciones de la goyesca palabra esperpento: “concepción literaria creada por Ramón María del Valle-Inclán hacia 1920, en la que se deforma la realidad acentuando sus rasgos grotescos.”

La crítica desde la ideología

Publicado: 2 abril, 2016 en Sin categoría
Nadie puede desprenderse de la ideología; ni el que escribe, ni el resto de la gente, ni siquiera un gobierno (que por el contrario, a causa de ella toma a veces medidas innecesarias y sin rédito político y/o económico).
El problema con criticar los resultados de una gestión deliberadamente a partir de la propia ideología (todo el mundo está en su derecho a hacerlo y en algunos casos hasta se obtienen aportes intelectualmente valiosos) es su relatividad para un análisis con pretensiones de modesta objetividad .
Una administración puede considerar y comunicar públicamente sus obras cómo un éxito a partir de la concordancia de éstas con sus objetivos iniciales y a la vez parte de la ciudadanía (perjudicada o simplemente disconforme en relación a su propia cosmovisión) calificarla como desastre.
Por el contrario, si un equipo fracasa en sus propios términos (admitiéndolo o no) nos acercamos a cierto consenso en la apreciación, algo con mayores posibilidades de permanecer en la memoria colectiva y que nos aleja un poco de la antinomia que nos suelen presentar como única opción.
Tomemos un ejemplo hipotético. Partamos de acordar que la función primordial del Estado en el sistema capitalista es detentar el monopolio del ejercicio legal de la violencia para proteger la propiedad privada (si ya están en desacuerdo, no sigan leyendo y razonen -y busquen ejemplos- por ustedes mismos, porque yo sólo puedo pensar y escribir con lo que entiendo y creo). Y con cierta arbitrariedad y sin matices, aceptemos que cuando un gobierno accede al poder del Estado debe asumir una función adicional, eligiendo entre facilitar negocios y acumulación de fortunas (llamémoslo, no sé, Derecha) y redistribuir lo más que pueda la riqueza entre la población (¿Izquierda? -dejemos a los siempre despreciados centristas como yo tildados de tibios y condenados a la ignominia-).
En este ensayo mental nada imaginativo, una administración de derecha (business friendly/market oriented) podría proponer que una adhesión (¿salvaje?) a las máximas de la economía de mercado, lo cual eventualmente y por añadidura, aumentaría la riqueza. Este gobierno podría omitir explicitarlo (al fin y al cabo, sincericidio mediante, “si hubiera dicho lo que pensaba hacer, no me votaba nadie”) pero también podría decirlo y que, supongamos, poco más la mitad de la población lo votara (¿existe alguien bienintencionado que esté en contra del crecimiento económico?; olvidemos momentáneamente el tema del desarrollo).
Esa misma gestión también podría evitar aclarar (o dar por sobreentendido), que el sistema capitalista sufre inherentemente de crisis cíclicas, y que estas son más duraderas y profundas en países subdesarrollados/periféricos. Y que si estas recesiones, producto en muchos casos de burbujas financieras, afectan gravemente a países centrales, ¿qué queda para nosotros, aunque nos hayamos aprendido el credo de Wall Street, el FMI y la Reserva Federal de memoria?
Prefiero intentar la crítica, cuando considero que corresponde, no desde mi ideología (de la que no puedo abstraerme) sino dentro de los propios términos en los que se encuadran por sí mismos los posibles criticados.

De mamushkas y confusiones

Publicado: 12 enero, 2016 en Sin categoría
mamushka-20331-MLA20187900265_102014-FNo me pienso como una persona particularmente esclarecida, pero escucho hablar, leo y no puedo evitar últimamente la sensación de que se están generalizando una serie de confusiones encadenadas que creo van a llevarnos eventualmente como sociedad a la frustración (nuevamente). Resumiendo:
A) Lo económico determina (no en última instancia, sino totalmente) el resto de las esferas de la vida.
B) Lo económico (entendido como crecimiento estadístico -mejor dicho, la falta de éste-) se soluciona totalmente a través de políticas business friendly/market oriented y ajustes a nivel macro.
C) Crecimiento estadístico = Desarrollo económico (como si fuera el único posible) y distribución igualitaria del ingreso.
Como un aporte más a la confusión general, quiero sumar mi granito de arena:
A) No. A las administraciones hay que juzgarlas en sus resultados área por área, de acuerdo a nuestro mejor saber/entender y preferencias personales. La existencia de la gente transita muchos carriles (perogrullada, pero lo tenía que decir; argumento de pobre, puede ser).
B) No. Con ese criterio USA, Europa y Japón nunca tendrían crisis.
C) No. ¿Hace falta que me extienda en este punto?
Gracias por la atención.

Ciencia y Tecnología en Argentina

Publicado: 31 octubre, 2015 en Sin categoría

Quisiera hacer algunas reflexiones acerca de la relatividad de la importancia social del crecimiento económico (siempre es mejor crecer que no hacerlo, pero creo que lo crucial no es el crecimiento sino la distribución del ingreso y si pudiera escribir un libro al respecto lo titularía “Es el desarrollo, estúpido”) y de las posibilidades reales de progreso científico y tecnológico en países periféricos).

Hace muchos años en una Maestría en Ciencias Sociales realicé un seminario dictado por un economista de apellido Avaro (los seres humanos y nuestra psiquis somos maravillosos, no voy a venir aquí yo a  descubrir la pólvora; si quieren googleen y verán que acerca del tema al que voy a referirme también ha hablado Juan Carlos Monedero).

El eje del curso era algo que yo desconocía completamente, la llamada Renta Básica Universal o Ingreso Ciudadano. Debo admitir que cuando leí el primer artículo desafió mi sentido común, completamente, a pesar de conocer ya las teorías de El horror económico de Vivianne Forrester (1996) y sin haberme acercado aún a El fin del trabajo de Jeremy Rifkin (1995). Es que la mera idea de la desaparición del trabajo en la sociedad capitalista me shockeaba en tanto considero que aún hoy organiza la vida cotidiana de la gente y es un elemento constitutivo de su dignidad. Eso no quiere decir que las personas en un futuro distante puedan llevar adelante su vida bajo esta concepción innovadora, pero en cualquier caso creo que puede aceptarse que nos encontramos en una época “bisagra” entre ambas situaciones.

Supongamos que un país hipotético recibe una renta anual fruto de tener ventajas competitivas en relación a la exportación de productos primarios. ¿En qué debe usarse ese superávit? Yo opino que en parte debe ser redistribuido entre los sectores subalternizados; que debe ser dirigido también al mejoramiento de la infraestructura (obligación ineludible del estado) y que no habría que dejar de lado el impulso al desarrollo local de ciencia y tecnología.

Creo en la redistribución y en las muy cuestionable industria y empresariado nacional porque he visto cuando no se llevaba a cabo, cuando casi todo se importaba y el efecto que producía en la vida de una gran cantidad de conciudadanos. Yo era joven en aquel entonces, lo que es lo mismo que decir ingenuo y optimista, y pensé que los empleos “basura” (en servicios, principalmente) que ofrecían algunas multinacionales eran un primer escalón hacia una carrera futura más provechosa; pero luego me dí cuenta que se trataba de un sólo escalón. Aún hoy día (y en un país con un campo que incorpora tecnología y necesita cada vez menos trabajadores) la industria es el sector que genera en mayor medida trabajos de mayor calidad.

Los países periféricos no logramos incorporar la primera revolución industrial (importábamos los textiles), no pudimos avanzar plenamente hacia la industria pesada (meramente hasta la sustitución de algunas importaciones) y menos aún producir masiva, comercial e internacionalmente competitiva tecnología de punta. Cada vez es más difícil subirse al tren del desarrollo y los avatares políticos económicos de las últimas décadas hacen atractivo el replegarse en un “vivir con lo nuestro” alla Aldo Ferrer.

Sin embargo, yo creo que hay que seguir apostando localmente a la ciencia y tecnología tomando elementos de la vanguardia mundial para aplicarlos a la resolución de nuestros problemas y vincularlos a la industria, que es la manera en que pueden devolver socialmente lo invertido en ellas.

Los ejemplos serían infinitos, pero ¿a qué país central puede interesarle, por ejemplo, curar una enfermedad endémica nuestra cuya investigación resultaría económicamente inviable y el número de beneficiados marginal a escala mundial?