De jubeas imperiales

Publicado: 24 marzo, 2011 en Ciencia Ficción

Casi todas las mesas del Burgundy estaban extrañamente vacías. Tampoco había mozos a la vista. Trafalgar bebía con prisa su quinto café. Mientras, Angélica lo miraba, resignada.

-Pasó mucho tiempo desde nuestro último encuentro -comentó el viajero, entre sorbo y sorbo.

-Estoy cansada. Vivir cansa -replicó, a manera de respuesta, la autora. Fue entonces que a Medrano se le iluminó la mirada y comenzó a relatar otra de sus anécdotas.

-En Juvenus IV tienen una solución para eso. Toman las flores de las Leteas y las Mnemositas y preparan algo parecido al licor de huevo. Quienes lo toman recuperan las ganas de hacer locuras y cosas sin sentido. En general, deben ser rescatados por sus menores.

-¿Olvidan la muerte? -preguntó Gorodischer, intrigada.

– Olvidan la certeza de la muerte propia y recuerdan lo bueno de todo lo demás -aclaró Medrano. Luego de esto se hizo un silencio incómodo y ambos se pararon, sin pedir la cuenta. Al salir del bar volvieron a mirarse.

-En una hora salgo para Trantor II -aclaró, a modo de despedida, el comerciante. Goro pensó un segundo.

-¿Juvenus IV esta cerca de allí? -inquirió la escritora.

Trafalgar sonrió. Y se fueron, juntos.

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