De objetos añadidos

Publicado: 24 marzo, 2011 en Escritura

A) Introducción
Proponemos analizar desde un aspecto muy particular, una parte de la
vasta y diversa obra pictórica de Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí
i Doménech, Marqués de Pubol, universalmente conocido como Salvador
Dalí (1904-1989).
La hipótesis a verificar sostiene que Dalí resignificó la utilización
de los objetos surrealistas más allá de los límites fijados por el
movimiento que les dio origen.
A tal efecto, comenzaremos con una breve caracterización del
surrealismo y en particular de su propuesta pictórica. Luego nos
adentraremos específicamente en el uso que sus miembros más notorios
propusieron para algunos objetos en sus pinturas. Finalmente,
analizaremos lo que hizo Dalí respecto a este tema.
Las obras seleccionadas corresponderán a su período claramente
surrealista, desde su adhesión plena al movimiento (1929) hasta su
expulsión (1936). Asi-mismo, privilegiaremos aquéllas en las que la
utilización de los recursos de la imagen múltiple, de su método
paranoico-crítico y de sus fijaciones oníricas sean más notorias, en
tanto deseamos sustentar nuestro punto de vista en base a estos
aspectos.B) Salvador Dalí y su obra
“Grandes automóviles, tres veces más grandes que en la realidad, serán
reproducidos con una minuciosidad de detalles más precisa que los
modelos más exactos, en yeso o en ónice, para ser colocados, envueltos
en ropa interior femenina, en sepulturas cuya situación sólo se
reconocerá por la presencia de un pequeño reloj de paja.”

Dalí ha sido visto generalmente como un hábil propagandista de sí
mismo, el creador de una excéntrica figura pública de la que supo
explotar su costado consumista y por este medio catapultarse a la fama
universal como ícono del arte del siglo XX. Sus frases altisonantes y
conductas escandalosas construye-ron un personaje tan gigantesco que
en muchos casos devoró al artista y pro-vocó que parte de la crítica
especializada no le reconociera el valor innovador que su obra merece.
Es por esto que no nos proponemos rescatar al Dalí decadente, a la
celebridad del jet-set que se repetía a sí mismo hasta el hartazgo,
sino al artista en marco de un movimiento específico, al genio en el
momento en que marcó un antes y un después en lo visual al pergeñar un
estilo único, producto de su talento infi-nito.
Para esto debemos trazar una trayectoria en su técnica y sus temas,
desde su adhesión a los principios surrealistas hasta el punto en que
esta corriente ya no podrá contenerlo.

1) El surrealismo y la pintura
“Una concepción demasiado estrecha de la imitación –escribía–, dada
como objetivo del arte, es el origen del grave malentendido que se ha
ido perpetuando hasta nuestros días. Al creer que el hombre no es
capaz más que de reproducir con mayor o menor fortuna la imagen de lo
que le impresiona, los pintores se han mostrado demasiado
conciliadores en la elección de sus modelos. El error cometido fue
pensar que el modelo no podía tomarse más que en el mundo exterior, o
que sólo allí se podía tomar. Ciertamente, la sensibilidad humana
puede conferir al objeto de apariencia más “vulgar” una distinción
totalmente imprevista; sin embargo, no es menos cierto que es hacer un
mal uso del poder mágico de la figuración y el reforzamiento de lo que
ya existiera incluso sin ellos. En este hecho hay una abdicación que
no tiene excusa. En todo caso, en el estado actual del pensamiento es
imposible, sobre todo ahora que la naturaleza del mundo exterior
parece cada vez más sos-pechosa, permitir semejante sacrificio. La
obra plástica, para responder a la necesidad de revisión absoluta de
los valores reales sobre los que hoy todos los espíritus están de
acuerdo, se inspira, pues, en un modelo interior o no podrá existir.”

El surrealismo fue un movimiento de entreguerras creado en torno a la
figura y al pensamiento de André Breton. Trató de dar a la libertad el
fundamento de una doctrina. Tenía influencias de las posiciones y
gestos dadaístas, de sus actitudes destructivas, de su sentido general
de la rebelión, de sus métodos provocadores. Pero en el surrealismo
había afirmación y una parte constructi-va. Querían lograr una
libertad positivamente realizable.
Sus miembros llevaron a cabo una búsqueda experimental y científica,
filosófi-ca y psicológica. Ellos percibían una fractura entre arte y
sociedad, entre el mundo exterior y el interior, entre la fantasía y
la realidad. Para solucionarlo y utilizando la psicología del sueño de
origen Freudiano, se proponían restituir al hombre su potencia
encontrando el punto de encuentra entre sueño y vigilia que diera
lugar a la realidad absoluta, a la que llamaron surrealidad.
“Automa-tismo” sería la palabra clave de su poética, que utilizaría
diversas técnicas para expresar la interioridad psíquica de los
autores.
Cuando le llegó el turno a la pintura, el surrealismo planteó su
adhesión a la expresión figurativa, declarando que su objetivo era
subvertir las relaciones de las cosas, contribuyendo a precipitar la
crisis de conciencia general. Estas co-sas debían reubicarse de modo
de dar lugar a lo maravilloso, un reino del espí-ritu donde el hombre
se libere de todo peso e inhibición. Al igual que en la poé-tica, la
plástica debía recurrir a una serie de procedimientos capaces de
sus-traer al dominio de las facultades conscientes la elaboración de
la obra.

2) Los objetos surrealistas
“Bello como el encuentro casual de una máquina de coser y un paraguas
en la mesa de operaciones. –Escribe Ernst—: Una realidad cumplida cuyo
ingenuo destino tiene el aire de haber sido fijado para siempre (el
paraguas), al encontrarse de golpe en presencia de otra realidad
bastante distinta y no menos absurda (una máquina de coser) en un
lugar donde los dos deben sentirse extraños (una mesa de operaciones),
escapará por ese mismo hecho a su ingenuo destino y a su identidad;
pasará de su falso absoluto, a través de un relativo, a un absoluto
nuevo, verdadero y poético: el paraguas y la máquina de coser harán el
amor. El mecanismo del procedimiento me parece desvelado por este
sencillísimo ejemplo. La transmutación completa, seguida de un acto
puro como el del amor, se producirá forzosamente todas las veces que
las condiciones sean favorables por los hechos dados: acoplamiento de
dos realidades en apariencia inconciliables en un plano que, en
apariencia, no conviene a ninguna de las dos.”

Para dar vida a la imagen, el artista surrealista debe violar las
leyes del orden social y natural. Al presentar en una obra dos
términos de la realidad que pare-cen inconciliables y negar así su
disimilitud, provoca en el observador un shock violentísimo que pone
en marcha su pensamiento por los senderos del sueño y la alucinación.
La imagen surrealista es entonces un atentado al principio de
identidad de las cosas. En este caso, el automatismo funciona por el
impulso gratuito de un ob-jeto hallado (objet trouvé) que actúa como
provocador óptico. Se inventaron así objetos de diversos tipos, de
origen afectivo, onírico, fantástico-experimental, etc.
Los objetos surrealistas son huyen de las preocupaciones formales y
son extra-plásticos. No deben ser mirados con ojos estéticos, sino en
base a una simbo-logía particularmente sexual. Se suceden así guantes,
esponjas, vasos, mue-lles, dentaduras y un sinfín de otros objetos
banales.

3) Los objetos en la obra surrealista de Dalí
“Sobre la base de un proceso netamente paranoico ha sido posible
obtener una imagen doble, es decir, la representación de un objeto
que, sin la mínima modificación figurativa o anatómica, sea al mismo
tiempo la representación de otro objeto absolutamente distinto,
despojado de cualquier género de deformación o anormalidad que
cualquier arreglo podría ocultar. El logro de tal imagen es posible
gracias a la violencia del pensamiento paranoico, que ha servido con
astucia y destreza de la cantidad necesaria de pretextos,
coincidencias, etcétera, aprovechándolos para hacer aparecer la
segunda imagen, que, en este caso, ocupa el lugar de la idea obsesiva.
La imagen doble, cuyo ejemplo puede ser el de la imagen de un caballo
que, al mismo tiempo, es la imagen de una mujer, puede prolongarse,
continuando el proceso paranoico, siendo entonces suficiente la
existencia de otra idea obsesiva para que aparezca una tercer imagen
(la imagen de un león, por ejemplo), y así sucesivamente hasta la
concurrencia de un número de imágenes limitado solamente por el grado
de capacidad paranoica del pensamiento.”

Dalí lleva más allá que el resto de los miembros del grupo surrealista
esta teo-ría del “objeto hallado” como “provocador óptico”. Desarrolla
entonces su teo-ría de la imagen múltiple o de la imagen paranoica,
una actividad paranoico-crítica, del método espontáneo de conocimiento
irracional basado en la asocia-ción interpretativo-crítica de los
fenómenos del delirio. Las imágenes paranoi-cas dalineanas son
controladas, sistematizadas y usadas críticamente. Dalí no solamente
utilizará “objetos encontrados”, sino también los llamados
“añadi-dos”, es decir, trabajado por el artista. Veremos a
continuación algunos ejem-plos de cómo Dalí exploró su psiquis en
busca de imágenes y asociaciones.
Mujer invisible durmiendo, caballo, león (1930, óleo sobre lienzo)

• Mujer invisible durmiendo, caballo, león (1930, óleo sobre lienzo).
En esta pintura Dalí desarrolla una imagen triple: en el centro está
tendida una mujer desnuda, pero la cabeza melenuda de su derecha
transforma la imagen en la de un león, mientras que un esfuerzo de
imaginación, a la izquierda ofrece la visión de un caballo cuya cabeza
esta formada por la mano y el brazo izquierdos de ella.
• La carreta fantasma (1933, óleo sobre madera). En este caso, para
apreciar la doble figura no es necesario variar el enfoque. Las
figuras del hombre y del caballa tras la carpa de la carreta pueden
ser interpretadas simplemente como estructuras en el horizonte del
pueblo al que el vehí-culo se acerca.
• Alrededores de la ciudad paranoico-crítica: tarde al borde la
histo-ria europea (1936, óleo sobre madera). Aquí, grupos de dos o más
imá-genes son mostradas como sujetos pero revelan perturbadora
afinidades visuales, como es el caso de la silueta de la campana en la
torre que se corresponde a la de la joven que está saltando la cuerda
enfrente.
• El gran paranoico (óleo sobre lienzo, 1936). Se trata de una de sus
más asombrosas imágenes dobles. Inspirada en Arcimboldo, el paranoi-co
sonriente de Dalí se disuelve en una escena turbulenta en la que
hombres y mujeres adoptan actitudes de pena y desolación.

C) Conclusiones
Cuando me encontraba escribiendo esta monografía, me detuve algunos
minu-tos en observación de “La persistencia de la memoria” (1931, óleo
sobre lien-zo). Me llamó mucho la atención la frase de Gala Eluard
quien, a la vuelta del cine a su casa, se encontró con la nueva obra y
predijo: “Todo aquel que vea La persistencia de la memoria, nunca la
habrá de olvidar”. En ese momento se me acercó mi hijo Lucio, de nueve
años y sonriente comentó: “Yo conozco ese cuadro de los relojes
derretidos”.
Obviamente, Dalí será eterno por su obra y no por su figura o
excentricidades. En los objetos encontrados surrealistas se
transformar en su obra en objetos añadidos, imágenes simples que
varían de acuerdo con las leyes de la percep-ción, imágenes dobles,
imágenes triples, grupos de imágenes con afinidades entre sí, etc.
Poco después de su expulsión del surrealismo por supuestas afinidades
fascis-tas, Dalí pinta Cisnes reflejando elefantes (1937, óleo sobre
lienzo) en la cual combina magistralmente todas sus técnicas
alucinatorias citadas anteriormen-te. Es posible que Dalí no
compartiera la ideología marxista de sus ex compa-ñeros artísticos;
pero de lo que no cabe duda es que ya había logrado subvertir los
métodos y técnicas por ellos planteados a un punto tal que había
alcanzado un registro totalmente diferente que lo excluía por sí
mismo.

D) Bibliografía
De Micheli, Mario, Las vanguardias artísticas del Siglo XX. Madrid:
Alianza, 2000.
Gombrich, Ernst H., Historia del Arte. Madrid: Alianza, 1992.
Harris, Nathaniel, Vida y obra de Dalí. Buenos Aires: Librería Técnica
CP67, 1998.
Historia del arte Salvat, Tomo 4, Del simbolismo al Surrealismo.
Barcelona: Salvat, 1995.
Sitios web:
http://es.wikipedia.org/wiki/Salvador_Dal%C3%AD
http://www.salvador-dali.org/

E) Sumario
En este trabajo se analizan algunas obras de Salvador Dalí durante su
período surrealista, comparando el uso de los “objetos” que sus
compañeros de movimiento plasmaban con aquellos que él supo crear a
partir de su propio método y recursos, con el objeto de probar que
esta evolución subvirtió esencialmente todos los parámetros
previamente estipulados.

— 
Héctor Horacio Otero

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