La frontera

Publicado: 24 marzo, 2011 en Escritura

Esta manana iba a tomar el 88 ramal Alberdi que aunque tarda quince minutos mas que el de autopista, me da alguna posibilidad de sentarme al promediar el viaje y me permite viajar “apretado” pero razonalmente normal, para que incluso con cierta dificultad pueda llevar un bolsito. Para algo me levanto tan temprano, para asegurarme eso al menos. No es que haya digerido el tema este de viajar mal -no lo voy a hacer nunca-, pero cuanto menos ya me hice una rutina que me permite no sentirme angustiado cada manana y recordar el tema como si estuviera haciendome un harakiri cotidiano. Resignacion si preferis llamarlo asi.

 Cuando a las diez cuadras, enfrente del Macro, el colectivo se quedo parado, fue inconcebible. No se puede quedar uno de estos colectivos, no se puede quedar, aunque sean micros jubilados de larga distancia re-baqueteados. Es que ya entramos con calzador dentro y la parada es una manifestacion de gente esperando, donde reubicar esa cantidad de gente! Mis “companeros” de viaje, por llamarlos de alguna manera, comenzaron a colgarse por la puerta trasera de cualquier micro de la misma compania o de la que fuera; el chofer ni dijo una palabra ni se hizo cargo de nada.

 
Si quiero llegar al trabajo a tiempo, yo ficho, son esos momentos en los que tenes que tomar una decision rapida, porque el tiempo vuela. Que me iba a quedar haciendo alli? El de autopista no pasa, ni siquiera estoy seguro de que pase el que dice “Rivadavia” que me deja a quince cuadras del laburo y el siguiente Alberdi podia tardar 20 minutos o media hora y ni parar (alli no hay inspector) porque sin duda viene repletisimo. Asi que me puse a caminar de vuelta a la parada original, para tratar de hacer valer el boleto de 1.50 tambien.
 
Me puse los anteojos negros, te imaginas el “elemento” que habia por alli, daba miedo. Hice un descubrimiento historico que tuvo su precio; me demore un minuto y perdi el siguiente Alberdi, espero que valga para la anecdota al menos. Yo siempre digo que Camino de cintura, a ocho cuadras de casa, es la frontera entre la civilizacion y la barbarie. Y que la rotonda de san justo da inicio a la pampa. Paso por alli y hay una palmera grandota, debajo una placa, que decia que el arbol este senalaba el lugar donde habia estado emplazada la “Posada de Montero” (no confundir con Otero). Que era la ultima posta donde paraban las diligencias antes de entrar al interior. Alli empieza el Interior!!!!! Yo ya lo sabia, los malones estan mas alla.
 
Llegue a la parada, realmente era una multitud como nunca vi. El inspector me pregunto que habia pasado, le conte y medio se apiado de mi, soy de los pocos que se banan, me debe tener en consideracion. Yo siempre digo que para tomar este colectivo hay que tener “garra” y que hay dias que no la tengo. Hoy ya la habia perdido. Llego el primer colectivo de autopista y trate de subir por la puerta trasera y me resigne que no podia. Vino el tipo y me dijo “No, vos tenes que tomar este, encima que perdiste el otro, no lo podes dejar pasar”. Y lo detuvo hasta que quede no se como ahi colgado. Y cuando cerro la puerta fue terrible, porque me empujo para dentro mal, de terror.
 
Bueno, me quede en el ultimo escalon, apoyado sobre la puerta, casi con la cara contra el vidrio, un brazo me lo apretaba un tipo contra el marco, tenia una axila a la altura de la nariz, un culo contra otro cachete de la cara. Me daba el sol a todo lo que da. Obviamente, no estaba ni para los Mistral (casi me los rompen) ni para el bolso (tuve que hacer peripecias para bajarlo al piso). Fue media hora como de estar en el limbo. En cierto momento, cuando pasaba el segundo peaje, mire hacia la casilla de al lado que habia una traffic y le pedi a Dios que no fuera la que yo tomara habitualmente, que la gente con el aire acondicionado y leyendo el diario me viera asi, estrellado contra el vidrio, como un espalda mojada -asi la tenia- tratando de pasar la frontera con USA.
 
Mi mente discurria tratando de pasar el momento. Uno de los pensamientos favoritos era como demonios iba a bajar de alli y decidia no hacerme problema. De algun modo la puerta abrio, casi me cai a la vereda. Renguee seriamente unas dos o tres cuadras de la pierna derecha y ahora tengo todo el cuerpo entumecido y dolorido.
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