Vacaciones en Córdoba

Publicado: 25 marzo, 2011 en Mi vida, Viajes

La verdad, que le roben a uno el auto un 27 de diciembre a la tarde trae aparejado algunos inconvenientes, sobre todo cuando quedan dos días hábiles (en realidad, sólo uno, en tanto el viernes 29 era no laborable en muchos ámbitos) antes de una andanada de feriados y cuando uno tiene todo listo para partir en la madrugada del 2 de enero.

Como dicen los sajones, para hacer corta una historia larga (y evitar dar detalles de cosas tristes) salimos a las 0 hs. con un auto prestado. Una hora más tarde nos tuvimos que retornar del Camino del Buen Ayre porque producía contraexplosiones (no me pregunten que es eso). A las 2 hs. volvimos a salir con otro auto prestado y 14 horas más tarde llegabamos al complejo Flor Serrana, cerca de Tanti, en el valle de Punilla.

En la vida todo (o casi todo) es relativo. La cabaña de la que disfrutamos (es una manera de decir) en la costa el año pasado era tan horripilante que la nueva, lejos de ser un palacio, nos pareció fantástica. El servicio es más o menos; una pareja para atender once cabañas, por más que tenga alguna mano adicional de vez en cuando, es muy poco.

El paisaje de estas sierras es muy bonito, aunque un tanto monótono, y el verde luce algo reseco. Los nenes, en particular Lucio, se la pasaron chiveando entre la pileta y un laguito artificial. Había mucho espacio para correr, jugar y explorar.

Al no disponer de un auto propio en buen estado, expresar una opinión con alguna pretensión de objetividad respecto a este destino turístico es casi imposible. Únicamente fuimos a una excursión de cinco horas caminando para llegar y volver de la cascada Los Chorrillos; no conocimos ninguna otra playa o arroyo y esto es atípico, por lo que me cuenta la gente que visita frecuentemente Córdoba.

El clima, por segundo año consecutivo, no nos acompañó. Sofía estuvo dos o tres días con los Scouts en San Esteban y si bien no se quejó, dice que nos extrañó mucho y que no esta segura si va a repetir la experiencia en el futuro.

Disfruté leyendo “El curandero del amor” de Washington Cucurto y “Diario de una mujer gorda” (no recuerdo el autor, pero me reí mucho con ambos). Luego llevamos a cabo un clásico nuestro; visita a librería de viejo para comprar novelas de detectives ingleses. Un hallazgo Elizabeth George; compramos tres novelones.

Villa Carlos es una hermosa ciudad, en particular rodeando el lago y en algunos barrios específicos. El centro está atestado de gente; es más lindo ver todas sus luces encendidas a la distancia.

Comimos muchísimas cosas que no debíamos, como era previsible.

En síntesis, la pasamos bastante bien, teniendo en cuenta las circunstancias previas y algún berrinche que otro de los nenes que siempre nos hacen renegar.

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