Está disponible la Ficha de mi tesis en Historia con el correspondiente resumen y aquí la propia Tesis. Gracias #UBA #FiloDigital

También mi Tesis de Licenciatura en Bibliotecología. Gracias #UNMdP #Humadoc

Mi canal de Youtube Héctor Cincuentenario; mi cuenta de twitter @hectorotero Aquí con Felipe Pigna; mi blog sobre Series de Sci-Fi Ficción Científica ; mis libros en Amazon, incluyendo Aguada, el nacimiento de un guerrero; algunos intentos literarios en mi cuenta de Novelistik.

Desde mi adolescencia y el remoto siglo pasado, Mi vida como fan de Boy George y su Facebook actual #BoyGeorge. Y desde mucho más atrás, mi árbol genealógico. Desde la prehistoria de la www, mi primera webpage. Curiosidad: una apuesta con mi amigo AFAFdB acerca de la conquista de Marte.

Hector en las sierras

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La crítica desde la ideología

Publicado: 2 abril, 2016 en Sin categoría
Nadie puede desprenderse de la ideología; ni el que escribe, ni el resto de la gente, ni siquiera un gobierno (que por el contrario, a causa de ella toma a veces medidas innecesarias y sin rédito político y/o económico).
El problema con criticar los resultados de una gestión deliberadamente a partir de la propia ideología (todo el mundo está en su derecho a hacerlo y en algunos casos hasta se obtienen aportes intelectualmente valiosos) es su relatividad para un análisis con pretensiones de modesta objetividad .
Una administración puede considerar y comunicar públicamente sus obras cómo un éxito a partir de la concordancia de éstas con sus objetivos iniciales y a la vez parte de la ciudadanía (perjudicada o simplemente disconforme en relación a su propia cosmovisión) calificarla como desastre.
Por el contrario, si un equipo fracasa en sus propios términos (admitiéndolo o no) nos acercamos a cierto consenso en la apreciación, algo con mayores posibilidades de permanecer en la memoria colectiva y que nos aleja un poco de la antinomia que nos suelen presentar como única opción.
Tomemos un ejemplo hipotético. Partamos de acordar que la función primordial del Estado en el sistema capitalista es detentar el monopolio del ejercicio legal de la violencia para proteger la propiedad privada (si ya están en desacuerdo, no sigan leyendo y razonen -y busquen ejemplos- por ustedes mismos, porque yo sólo puedo pensar y escribir con lo que entiendo y creo). Y con cierta arbitrariedad y sin matices, aceptemos que cuando un gobierno accede al poder del Estado debe asumir una función adicional, eligiendo entre facilitar negocios y acumulación de fortunas (llamémoslo, no sé, Derecha) y redistribuir lo más que pueda la riqueza entre la población (¿Izquierda? -dejemos a los siempre despreciados centristas como yo tildados de tibios y condenados a la ignominia-).
En este ensayo mental nada imaginativo, una administración de derecha (business friendly/market oriented) podría proponer que una adhesión (¿salvaje?) a las máximas de la economía de mercado, lo cual eventualmente y por añadidura, aumentaría la riqueza. Este gobierno podría omitir explicitarlo (al fin y al cabo, sincericidio mediante, “si hubiera dicho lo que pensaba hacer, no me votaba nadie”) pero también podría decirlo y que, supongamos, poco más la mitad de la población lo votara (¿existe alguien bienintencionado que esté en contra del crecimiento económico?; olvidemos momentáneamente el tema del desarrollo).
Esa misma gestión también podría evitar aclarar (o dar por sobreentendido), que el sistema capitalista sufre inherentemente de crisis cíclicas, y que estas son más duraderas y profundas en países subdesarrollados/periféricos. Y que si estas recesiones, producto en muchos casos de burbujas financieras, afectan gravemente a países centrales, ¿qué queda para nosotros, aunque nos hayamos aprendido el credo de Wall Street, el FMI y la Reserva Federal de memoria?
Prefiero intentar la crítica, cuando considero que corresponde, no desde mi ideología (de la que no puedo abstraerme) sino dentro de los propios términos en los que se encuadran por sí mismos los posibles criticados.

De mamushkas y confusiones

Publicado: 12 enero, 2016 en Sin categoría
mamushka-20331-MLA20187900265_102014-FNo me pienso como una persona particularmente esclarecida, pero escucho hablar, leo y no puedo evitar últimamente la sensación de que se están generalizando una serie de confusiones encadenadas que creo van a llevarnos eventualmente como sociedad a la frustración (nuevamente). Resumiendo:
A) Lo económico determina (no en última instancia, sino totalmente) el resto de las esferas de la vida.
B) Lo económico (entendido como crecimiento estadístico -mejor dicho, la falta de éste-) se soluciona totalmente a través de políticas business friendly/market oriented y ajustes a nivel macro.
C) Crecimiento estadístico = Desarrollo económico (como si fuera el único posible) y distribución igualitaria del ingreso.
Como un aporte más a la confusión general, quiero sumar mi granito de arena:
A) No. A las administraciones hay que juzgarlas en sus resultados área por área, de acuerdo a nuestro mejor saber/entender y preferencias personales. La existencia de la gente transita muchos carriles (perogrullada, pero lo tenía que decir; argumento de pobre, puede ser).
B) No. Con ese criterio USA, Europa y Japón nunca tendrían crisis.
C) No. ¿Hace falta que me extienda en este punto?
Gracias por la atención.

Ciencia y Tecnología en Argentina

Publicado: 31 octubre, 2015 en Sin categoría

Quisiera hacer algunas reflexiones acerca de la relatividad de la importancia social del crecimiento económico (siempre es mejor crecer que no hacerlo, pero creo que lo crucial no es el crecimiento sino la distribución del ingreso y si pudiera escribir un libro al respecto lo titularía “Es el desarrollo, estúpido”) y de las posibilidades reales de progreso científico y tecnológico en países periféricos).

Hace muchos años en una Maestría en Ciencias Sociales realicé un seminario dictado por un economista de apellido Avaro (los seres humanos y nuestra psiquis somos maravillosos, no voy a venir aquí yo a  descubrir la pólvora; si quieren googleen y verán que acerca del tema al que voy a referirme también ha hablado Juan Carlos Monedero).

El eje del curso era algo que yo desconocía completamente, la llamada Renta Básica Universal o Ingreso Ciudadano. Debo admitir que cuando leí el primer artículo desafió mi sentido común, completamente, a pesar de conocer ya las teorías de El horror económico de Vivianne Forrester (1996) y sin haberme acercado aún a El fin del trabajo de Jeremy Rifkin (1995). Es que la mera idea de la desaparición del trabajo en la sociedad capitalista me shockeaba en tanto considero que aún hoy organiza la vida cotidiana de la gente y es un elemento constitutivo de su dignidad. Eso no quiere decir que las personas en un futuro distante puedan llevar adelante su vida bajo esta concepción innovadora, pero en cualquier caso creo que puede aceptarse que nos encontramos en una época “bisagra” entre ambas situaciones.

Supongamos que un país hipotético recibe una renta anual fruto de tener ventajas competitivas en relación a la exportación de productos primarios. ¿En qué debe usarse ese superávit? Yo opino que en parte debe ser redistribuido entre los sectores subalternizados; que debe ser dirigido también al mejoramiento de la infraestructura (obligación ineludible del estado) y que no habría que dejar de lado el impulso al desarrollo local de ciencia y tecnología.

Creo en la redistribución y en las muy cuestionable industria y empresariado nacional porque he visto cuando no se llevaba a cabo, cuando casi todo se importaba y el efecto que producía en la vida de una gran cantidad de conciudadanos. Yo era joven en aquel entonces, lo que es lo mismo que decir ingenuo y optimista, y pensé que los empleos “basura” (en servicios, principalmente) que ofrecían algunas multinacionales eran un primer escalón hacia una carrera futura más provechosa; pero luego me dí cuenta que se trataba de un sólo escalón. Aún hoy día (y en un país con un campo que incorpora tecnología y necesita cada vez menos trabajadores) la industria es el sector que genera en mayor medida trabajos de mayor calidad.

Los países periféricos no logramos incorporar la primera revolución industrial (importábamos los textiles), no pudimos avanzar plenamente hacia la industria pesada (meramente hasta la sustitución de algunas importaciones) y menos aún producir masiva, comercial e internacionalmente competitiva tecnología de punta. Cada vez es más difícil subirse al tren del desarrollo y los avatares políticos económicos de las últimas décadas hacen atractivo el replegarse en un “vivir con lo nuestro” alla Aldo Ferrer.

Sin embargo, yo creo que hay que seguir apostando localmente a la ciencia y tecnología tomando elementos de la vanguardia mundial para aplicarlos a la resolución de nuestros problemas y vincularlos a la industria, que es la manera en que pueden devolver socialmente lo invertido en ellas.

Los ejemplos serían infinitos, pero ¿a qué país central puede interesarle, por ejemplo, curar una enfermedad endémica nuestra cuya investigación resultaría económicamente inviable y el número de beneficiados marginal a escala mundial?

¡Calor era el de antes!

Publicado: 25 octubre, 2014 en Mi vida

En una reunión de escuela una madre, supuestamente en nombre de los alumnos, solicita que se instale aire acondicionado en las aulas. Esto me hizo recordar una anécdota que quiero dedicar a mis ex compañeros del Instituto José Manuel Estrada (Entre Ríos y Constitución, CABA). Era marzo del año 1980 y yo cursaba primer año. 1ro “F” era el último curso del turno mañana y nuestro salón era bastante precario, en un primer piso bajo un sol inclemente durante una de las peores olas de calor de las que tenga memoria. Teníamos un profesor de Contabilidad cuyo nombre me gustaría recordar que no importaba cuanto me esforzara nunca me ponía más de 7 en un examen (nota excelente según él) porque nadie podía acercarse a saber lo que él sabía (que hubiera sido el equivalente en su buen saber y entender a poner un 10). El tema es que los varones usabamos blazers de paño, aparte de las camisas abrochadas hasta el último botón y rematadas por una corbata ajustada. Obvio que cuando el calor empezó a ser espantoso, nos sacamos los blazers. Este buen hombre entraba, los parábamos para saludar, y apenas se sentaba nos decía, usando su fino traje de hilo: “Señores, si yo uso el saco, Uds. lo usan también”. Antes de que nos colapsaramos por deshidratación, les juro que estuvimos cerca, el gobierno militar suspendió las clases un par de días en la Capital porque ya no se aguantaba, con o sin saco.

La carrera al Oscar

Publicado: 16 enero, 2013 en Sin categoría

Ví el otro día la entrega de los Golden Globe, el premio del circuito de críticos extranjeros. Realmente, lo del triunfo de ARGO no lo entiendo; es una película que está bien y hasta gana algo de interés sobre el final. Pero nada más, una película menor en todo sentido. Me pregunto, entonces ¿qué está premiando esta gente?. ¿El comentario autocrítico yanqui de la presentación? Sin restarle mérito, no aporta cinematográficamente.

Ví “La vida de Pi”; es otra cuestión. Una muy buena película, prodigio visual. Me fue angustiando al desarrollar la trama y me emocioné al final, pero no creo que sea un fenómeno a generalizar. Creo que son muy valorables los rubros técnicos.

Espero Lincoln, aunque el tema no me interese demasiado. Spielberg rara vez defrauda. Y en este caso los premios validan a la industria, y quién más industria que Spielberg. Por lo menos se dan cuenta en Hollywood que no se pueden disparar el propio pie y no he visto aún que tenga otros contendientes serios.

 

Héctor Pop

Publicado: 25 marzo, 2011 en Arte